
“Siendo así que todas estas cosas no han podido ser descubiertas sino por hombres ilustres dotados de grandes luces, si sopesamos los resultados, nos vemos obligados naturalmente a conmovernos por cada una de sus invenciones”.
Vitruvio, “De Arquitectura”. Introducción al libro noveno.
Decir Vitruvio es decir arquitectura. Su tratado “'De Architectura” fue considerado como la Biblia de la arquitectura del mundo clásico grecolatino. Sin embargo de su propia obra como arquitecto sólo se conserva un conjunto de ruinas del siglo I en lo que hoy es una pequeña localidad del sur de Italia, Ordano, y que pudieran ser parte de la Basílica de Fanum Fortunae que describe en el libro quinto del tratado. No existen imágenes de Vitruvio y la mayoría de la información sobre él proviene del tratado mismo. Se sabe así que vivió en el siglo I, que sirvió en el ejército como ingeniero militar bajo las órdenes de Julio César (- 100 a – 44) y que estaba vivo en la época de su sucesor, Augusto (-27 a 14), a quien le dedica el tratado y a quien agradece una pensión que le permite vivir sin aprietos económicos en su vejez. Los ingenieros y los arquitectos eran una pieza clave en la potente maquinaria de guerra romana. La construcción de puentes en las Galias (tarea en la que pudo participar Vitruvio) es una de las claves de las victorias de Julio César. Y la considerada fortaleza inexpugnable de Masada, en Judea, fue tomada por las tropas de la Legio X Fretensis en el año 73 tras construir con piedra y arena una rampa de 150 metros de altura y 196 metros de base por la que hacer subir una torre de asedio de madera reforzada con metal de 30 metros de altura. La construcción de estas máquinas de guerra también era responsabilidad de los arquitectos militares, y en la última parte de su tratado Vitruvio hace una descripción detallada de la construcción y uso de catapultas, escorpiones y ballestas con los que lanzar piedras de casi doscientos kilos.
